miércoles, 18 de marzo de 2009

anhedonia




El tiempo vuelve a pasar
pero no hay primavera en Anhedonia.
El tiempo vuelve a llorar
pero no hay primavera en Anhedonia.
Y aunque las luces son suaves
y el cine está aquí
no hay nada que hacer de noche no pasa nada
nada más que el tren.
Un ángel vuela en Paría
y un chico nace casi en Anhedonia
Está tan lejos de aquí
porque ella sólo vive en Anhedonia.
Ella hizo un pacto de sangre
a pesar de mí
No tengo que volver
sangre en la calle, calle
No hay que vivir así.
Porque antes que tu madre
mucho antes que el dolor.
El amor cambia tu sangre
Porque la noche es tan suave
y el tiempo feliz
no tengo que hacer maletas
no siento nada.

viernes, 6 de marzo de 2009






Tantas cosas



Puede que todo siga igual







Puede que las redes traigan
cuellos rotos, negras plumas de cormorán,
que tiemblen los semáforos,
las radios callen y se derrumbe la ciudad.
Puede que te saque de mis brazos
tu marido o el despertador,
que te interrumpa el desayuno
el vuelo de un B-52.

Puede que todo siga igual.
También puede que no sea así
y encuentres el mercurio
de mi voz empapando tu contestador,
y florezcan los olivos en el valle de Hebrón.
Puede que te queme el hielo,
o la luz del televisor.

Puede que te cite el parlamento
y decrete el blanco y negro,
que sonrían ángeles heridos
en la sección de sucesos,
que alimentándose de humo
se quiebre cual cristal esa mujer.
Que trepe una serpiente
por sus piernas infinitas. Puede ser.

Puede que todo siga igual.
También puede que no sea así.
Quizás banderas blancas
tu habitación alumbren
y mi amor esté cerca
y los dioses duden.
Y este sea un buen principio,
principio de incertidumbre.
Puede que te salves. Puede
que amanezcas conmigo
y las espadas se entierren.

Puede que todo siga igual.
También puede que no sea así
y encuentres el mercurio
de mi voz empapando tu contestador,
y florezcan los olivos en el valle de Hebrón.
Puede que te queme el hielo,
o la luz del televisor.
Una posibilidad existe
de que amanezcas conmigo
y los cañones se oxiden.

domingo, 1 de marzo de 2009